El atardecer en el malecón de Quibdó, Chocó, es un momento que muchos queremos ver cada vez que lo recorremos. Es muy bonito apreciar la selva, el río Atrato y su gente, todo en una sola imagen.
Un atardecer que vale la pena tener siempre cerca.
Recorriendo el río Atrato con canalete. Es la primera y única vez que he logrado esta foto; casi siempre me encuentro con canoas de motor. Para mí esta foto es muy importante porque muestra cómo se recorrían las largas distancias anteriormente. Es la única foto que tengo en el río Atrato a canalete.
El avistamiento de ballenas en el Chocó es algo mágico. En nuestro territorio nacen ballenas: tenemos un lugar llamado la ensenada de Utría, donde las ballenas jorobadas llegan después de viajar cerca de 8.500 kilómetros desde la Antártida, buscando nuestras aguas cálidas para dar a luz a sus crías. Esta temporada se vive de julio a octubre.
Un pedazo de la magia del Pacífico chocoano para tu espacio.
La isla Playa Blanca, en el Chocó, es el lugar que siempre visitan los turistas de Bahía Solano y Nuquí. Es un lugar mágico donde solo vive una familia, que ha protegido la zona. Siempre quise dormir aquí para registrar la isla con la marea alta y un buen sol. Por eso se alcanza a percibir la forma que tiene bajo el agua. Algo mágico.
Un rincón protegido del Pacífico, listo para acompañarte todos los días.
Mar de niños muestra cómo en nuestros territorios los niños crecen en contacto directo con el agua, y cómo sus actividades diarias giran en torno a ella. Estos niños van mar adentro en una tabla de surf, disfrutando del momento.
La alegría de crecer frente al mar, para recordarla todos los días.
El mercado de Quibdó es uno de los lugares que más me gusta retratar: sus colores, su gente y su movimiento, que por décadas ha sido el sustento de muchas familias. Aquí llegan productos desde diferentes zonas del departamento del Chocó.
El corazón de Quibdó, lleno de vida y color, para tu pared.
Navegante con plátano la tomé en un corregimiento de Tadó, Chocó. Ver cómo nos conectamos entre ríos y cómo transportamos nuestros productos es un registro que vengo haciendo durante muchos años.
Me gusta mucho ver cómo se componen las olas del mar al golpear la canoa de un pescador, y cómo sus formas invitan a adentrarse. Esta foto la hice en Bahía Solano, en un lugar llamado El Respingue, donde desde las 5 de la mañana los pescadores se preparan para salir de faena.
La fuerza del mar Pacífico y el oficio de quienes lo enfrentan cada día.
Estar en Playa Blanca, en la ensenada de Utría, y ver llegar al pescador es una emoción especial. Uno se pregunta: ¿qué tipos de pescado habrá dado el mar hoy? Es en ese momento cuando nos enteramos de qué será el almuerzo. Les recomiendo visitar Playa Blanca; es un lugar mágico.
Un momento cotidiano del Pacífico chocoano para tu espacio.
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